Me costaba trabajo verlo pero hice un esfuerzo porque si no es así es que es nada. Por hache, por b, por bueno, por malo, por pascuas o ramos. No siempre tengo ganas ni fortaleza, pero era el primo y lo escuché con el lagrimón mangurro. Hablaba de sus cosas, de su vida. Pero le hicieron esa pregunta y él la respondió como sabe hacerlo. Y entonces me ví (nos ví) llegando, aparcando, viendo quién había llegado ya, entrando, saludando. Él siempre estaba. Siempre, siempre estaba él. Quise reaccionar, salir de allí, pero no pude. Me quedé paralizada. Sólo supe, sólo pude llorar más. Igual que ahora mientras lo recuerdo y lo escribo.
Me acuerdo de la tita Use cuando me dice: “¡¡cuantas, cuantas, cuantas!!”.
Mari,no
Logramos descifrar de quien se trata.dinoslo.un beso